Los glaciares rocosos constituyen el tipo más abundante de la cuenca del río Maipo, en el Cajón del Maipo: 538 de los 718 glaciares inventariados corresponden a esta categoría. A diferencia de los glaciares de valle o de montaña, cuya superficie de hielo es visible a simple vista, los glaciares rocosos están cubiertos por una capa de fragmentos y bloques de roca que oculta el hielo interior. Esa cubierta detrítica los hace difíciles de identificar en terreno sin instrumentos y, durante décadas, llevó a subestimarlos como reservas de agua.
Un glaciar rocoso es una masa de fragmentos o bloques de roca y materiales finos con hielo interno, ya sea hielo intersticial, disperso entre los clastos, o un núcleo de hielo macizo. La estructura interna está constituida por una mezcla de hielo, entre un 40% y un 60%, y material detrítico. Su morfología característica es una lengua o lóbulo con escarpe frontal y lateral, con cordones y surcos en la superficie que evidencian el flujo lento del conjunto pendiente abajo. Ese movimiento, de centímetros a decímetros por año, distingue a un glaciar rocoso activo de uno relicto, que ya no contiene hielo y conserva solo la forma.
Distribución altitudinal y ambiente periglaciar
En la cuenca del Maipo los glaciares se distribuyen entre los 2.640 y los 5.650 m.s.n.m. Los glaciares rocosos se concentran a altitudes menores que los glaciares descubiertos: su mayor densidad se registra en torno a los 4.000 m.s.n.m., mientras que los glaciares de hielo expuesto alcanzan su máxima concentración alrededor de los 5.000 m.s.n.m. Esa diferencia altitudinal responde al ambiente periglaciar en el que se forman: zonas donde las temperaturas oscilan entre algunos grados bajo cero y 10°C, con ciclos de congelamiento y deshielo que fragmentan la roca y producen el material detrítico que los cubre y eventualmente los protege de la radiación solar.
La cubierta de detritos cumple una función termal ambivalente. En capas delgadas, de menos de 15 a 50 mm, acelera la ablación al reducir el albedo de la superficie. En capas más gruesas aísla térmicamente el hielo subyacente y reduce el derretimiento, lo que permite la subsistencia de glaciares rocosos a cotas donde un glaciar descubierto equivalente no podría existir.
De los 718 glaciares inventariados en la cuenca del río Maipo, 538 son glaciares rocosos, lo que los convierte en la forma de almacenamiento de hielo más extendida de la Región Metropolitana y en una reserva hídrica que opera de forma invisible bajo la superficie.
Vulnerabilidad y presión minera
La condición subterránea del hielo en los glaciares rocosos los hizo durante mucho tiempo invisibles para la regulación ambiental. La Ley 20.879 de Protección de Glaciares de Chile incluye a los glaciares rocosos activos en su definición legal de glaciar, pero su identificación en terreno requiere métodos geofísicos como tomografía eléctrica o georradar que no siempre están disponibles en los procesos de evaluación ambiental.
En la cuenca del río Aconcagua, contigua a la del Maipo, las operaciones de División Andina de Codelco han removido aproximadamente 2,1 km² de glaciares rocosos entre 1990 y 2008, equivalente a entre 15 y 25 millones de m³ de agua dulce. En la cuenca del Maipo la subcuenca del Olivares registra el balance de masa más negativo, con un valor promedio de -0,29 m w.e./año entre 1995 y 2016, atribuible en parte a la operación de faenas mineras en cuencas contiguas. Estudios recientes estiman que el impacto de la minería podría ser responsable del 82% del retroceso total del glaciar Olivares Alfa entre 2004 y 2014.