Astronomía,Volcanes

La importancia de los volcanes: la lección que nos dejó la agonía de Marte

3 min ·
Septiembre 2026

 · Tomás Vergara

La importancia de los volcanes y la evolución de la atmósfera de Marte
Imagen: creada con IA

La importancia de los volcanes va mucho más allá de las erupciones y los peligros que normalmente asociamos con ellos. A escala planetaria, el volcanismo es la conexión entre el interior profundo de un planeta, su superficie y la atmósfera. Para comprender hasta qué punto la actividad volcánica puede ser relevante, existe un planeta ampliamente estudiado no muy lejos de nosotros: Marte.

Hoy vemos un planeta frío, seco y cubierto por una atmósfera casi inexistente. Sin embargo, Marte no siempre fue así. Antiguos cauces, deltas, depósitos sedimentarios y minerales formados en presencia de agua demuestran que hace miles de millones de años existió agua líquida circulando y acumulándose sobre su superficie. Para que eso fuera posible, las condiciones atmosféricas tuvieron que ser muy diferentes de las actuales.

La importancia de los volcanes para un planeta activo

El magma contiene gases y sustancias volátiles que pueden alcanzar la superficie durante la actividad volcánica. Entre los principales gases emitidos por los volcanes terrestres se encuentran el vapor de agua, el dióxido de carbono y el dióxido de azufre. A lo largo de la historia de la Tierra, la desgasificación de su interior participó en la construcción y transformación de la atmósfera y continúa formando parte de ciclos que conectan rocas, océanos, aire e interior terrestre.

Un volcán activo también es la evidencia de algo extraordinario: vivimos sobre un planeta que todavía conserva energía en su interior.

Esto no significa que una erupción sea beneficiosa y que el volcanismo mantenga habitable nuestro planeta por sí solo. Grandes erupciones pueden causar enormes daños y modificar temporalmente el clima. La clave está en entender que la actividad volcánica constituye una pieza dentro de una maquinaria planetaria mucho mayor.

Marte y la lenta agonía de un planeta

Marte tuvo una intensa historia volcánica. Olympus Mons, el mayor volcán conocido del Sistema Solar, es una gigantesca evidencia de aquella época. Pero Marte tiene aproximadamente la mitad del diámetro de la Tierra y perdió calor interno más rápidamente. Con el paso de miles de millones de años, su actividad geológica disminuyó enormemente y también cayó la capacidad de reponer gases desde el interior hacia la superficie.

Ese fue solo uno de los factores. Marte perdió tempranamente su campo magnético global y su atmósfera quedó expuesta directamente al viento solar y a la radiación. Las mediciones de la misión MAVEN de la NASA han demostrado que una fracción muy importante de los gases de la antigua atmósfera marciana terminó escapando al espacio. Al disminuir la presión atmosférica, mantener agua líquida estable sobre la superficie se volvió cada vez más difícil.

La “agonía” de Marte fue entonces un proceso planetario complejo: enfriamiento interno, reducción del volcanismo, pérdida de su campo magnético global, escape atmosférico y transformación o desaparición de grandes cantidades de agua superficial. Ninguno de estos fenómenos explica por sí solo el Marte actual, pero juntos cambiaron radicalmente el planeta.

La Tierra todavía respira bajo nuestros pies

La Tierra tomó un camino diferente. Conserva suficiente energía interna para mantener circulación del manto, tectónica de placas y actividad volcánica. El carbono, el agua y otros elementos continúan desplazándose entre el interior, la corteza, los océanos y la atmósfera.

En el Cajón del Maipo tenemos esta maquinaria frente a nuestros ojos. El San José y el Tupungatito forman parte de sistemas volcánicos activos y las fumarolas, fuentes termales y rocas del territorio son distintas expresiones de una cordillera que continúa evolucionando. Su origen está directamente relacionado con el vulcanismo andino generado por la subducción de la placa de Nazca bajo Sudamérica.

Para quienes vivimos junto a una cordillera volcánica, esa actividad tiene inevitablemente dos caras. Existen erupciones, caída de cenizas, lahares y otros peligros que deben ser estudiados, monitoreados y respetados. Pero, observados desde una escala mucho mayor, esos mismos volcanes cuentan otra historia.

Marte nos muestra lo mucho que puede cambiar un planeta cuando su interior comienza a apagarse. La Tierra, en cambio, continúa siendo geológicamente dinámica. Bajo nuestros pies sigue circulando energía, siguen formándose magmas y la materia continúa viajando entre las profundidades y la superficie.

Los volcanes pueden ser peligrosos, pero también son una de las señales más visibles de que habitamos un planeta que se mantiene vivo geológicamente.


Fuentes: NASA — Mars Atmosphere and Volatile Evolution Mission (MAVEN)NASA Science — MarsNASA — MAVEN Reveals Most of Mars’ Atmosphere Was Lost to SpaceUSGS — Volcanic Gases and Their EffectsUSGS — Volcanoes Can Affect Climate SERNAGEOMIN — Red Nacional de Vigilancia Volcánica

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