Los lahares son flujos de material volcánico mezclado con agua que desciende por las laderas de un volcán siguiendo los cauces existentes. La palabra proviene del indonesio y describe uno de los peligros volcánicos de mayor alcance territorial: a diferencia de los flujos de lava, que avanzan lentamente y en distancias acotadas, un lahar puede recorrer decenas de kilómetros a velocidades de entre 20 y 40 km/h, arrastrando bloques, sedimentos y detritos en una masa de alta densidad. En el Cajón del Maipo, el volcán San José tiene condiciones documentadas para generarlos.
Cómo se forma un lahar y qué lo diferencia de otros flujos
El agua que activa un lahar puede tener distintos orígenes: el deshielo de glaciares o nieve por calor volcánico, la ruptura de lagos cratéricos, la lluvia intensa sobre depósitos piroclásticos recientes, o una combinación de esos factores. Lo que distingue al lahar de un flujo de detritos convencional es su origen volcánico: el material que transporta incluye ceniza, lapilli y fragmentos de roca volcánica, que en contacto con el agua forman una mezcla de alta densidad y viscosidad. Esa consistencia le permite transportar bloques de varios metros cúbicos a distancias que un río ordinario no podría mover.
El mecanismo más común en los Andes es el deshielo glaciar por calor volcánico. Cuando un volcán cubierto de hielo entra en erupción, el contacto entre el material caliente y el hielo genera agua en cantidad suficiente para movilizar los depósitos piroclásticos de las laderas. La velocidad de ese proceso depende del volumen de hielo disponible, de la intensidad de la erupción y de la geometría del valle que canaliza el flujo. En volcanes como el Nevado del Ruiz, en Colombia, un lahar de este tipo destruyó la ciudad de Armero en 1985, con más de 20.000 víctimas, a pesar de que la erupción fue de magnitud moderada.
Las condiciones del volcán San José en el Cajón del Maipo
El complejo volcánico San José, a 45 kilómetros al este de la localidad homónima, es el único centro eruptivo con actividad postglacial confirmada en el Cajón del Maipo. Su flanco occidental tiene varios glaciares, el mayor de ellos en la quebrada La Engorda. Esa combinación de volcán activo y cobertura glaciar en el flanco que drena hacia los valles habitados es precisamente la condición que genera riesgo de lahares. Los estudios de peligros naturales de la cuenca establecen que ante una erupción de magnitud importante, el deshielo de esos glaciares generaría flujos que se encausarían por los esteros Colina y La Engorda hacia el río Volcán y aguas abajo hacia el Maipo.
La cobertura glaciar del volcán San José se redujo un 30% entre 1986 y 2010. Ese retroceso no elimina el riesgo de lahar sino que lo modifica: menos hielo significa menos agua disponible en caso de erupción, pero también significa laderas más expuestas y depósitos piroclásticos sin el peso del hielo que los estabilizaba. La zona de confluencia de los esteros La Engorda y Colina delimita el alcance máximo probable de flujos de lava según los antecedentes existentes, y es el punto de referencia para evaluar la exposición territorial.
El volcán San José tiene una erupción cada 20 años en promedio y glaciares en el flanco que drena hacia los valles habitados: esa combinación define el perfil de riesgo de lahares más concreto del Cajón del Maipo.
Frecuencia eruptiva y comportamiento histórico del San José
El San José registra una erupción cada 20 años en promedio, con períodos de entre 5 y 40 años entre eventos. Su comportamiento histórico ha sido de explosividad moderada, con escasa generación de flujos piroclásticos. Eso significa que los lahares previsibles serían de magnitud menor, no comparables en escala a los eventos catastróficos del Nevado del Ruiz o del Pinatubo. El cráter activo muestra actividad fumarólica casi permanente, es decir, emisiones de gases y vapor de agua que indican que el sistema volcánico está activo pero no en fase eruptiva. El volcán Tupungatito, en la cuenca del Colorado, tuvo su última actividad en 1986 con una débil columna de ceniza.
Lo que los eventos recientes como el colapso del Langtang Lirung en Nepal enseñan es que los peligros volcánicos y glaciares no siempre se activan en el orden que los modelos anticipan. Un colapso de ladera con hielo puede generar una secuencia de procesos en cascada sin que medie una erupción. En el Cajón del Maipo ese escenario está menos documentado que el de lahares volcánicos, pero el análisis comparativo del riesgo glaciar en el Cajón del Maipo y el desastre de Nepal detalla qué procesos son comparables y cuáles son fundamentalmente distintos entre ambas cordilleras.
Distribución del riesgo por localidades
La cartografía de riesgos naturales de la comuna de San José de Maipo documenta flujos aluvionales y detríticos en localidades a lo largo de toda la ruta: El Melocotón, San Alfonso, El Ingenio, San Gabriel, El Volcán y Baños Morales tienen riesgo documentado de flujos. No todos esos riesgos están asociados a glaciares o a actividad volcánica: la mayoría corresponde a flujos de detritos activados por lluvias intensas en quebradas laterales, proceso independiente del hielo. La distinción entre un lahar volcánico y un flujo de detritos convencional es relevante porque tienen distintas causas, distintas velocidades de activación y distintos sistemas de alerta posibles.