El riesgo glaciar en el Cajón del Maipo está documentado. No es una especulación derivada de la noticia de Nepal: es un componente de los estudios de peligros naturales de la cuenca desde hace décadas. Lo que el colapso del Langtang Lirung el 26 de agosto de 2026 permite hacer es calibrar ese riesgo con mayor precisión, comparando los mecanismos que operan en el Himalaya con los que operan en los Andes Centrales. Las similitudes existen, pero las diferencias son determinantes.
Qué tipo de riesgo glaciar existe en el Cajón del Maipo
El riesgo glaciar más concreto y mejor documentado en el Cajón del Maipo no es un colapso espontáneo de hielo sino los lahares asociados al volcán San José. Un lahar es un flujo de material volcánico, roca y sedimentos mezclados con agua procedente del deshielo glaciar, que puede generarse cuando un volcán entra en erupción y funde el hielo de sus flancos. El complejo volcánico San José, a 45 kilómetros al este de la localidad homónima, tiene glaciares en su flanco occidental, el mayor de ellos en la quebrada La Engorda. Ante una erupción de magnitud importante, esos glaciares generarían flujos que descenderían por los esteros Colina y La Engorda hacia el río Volcán y aguas abajo hacia el Maipo.
Ese escenario tiene una frecuencia estimada: el San José registra una erupción cada 20 años en promedio, con períodos de entre 5 y 40 años entre eventos. Su comportamiento histórico ha sido de explosividad moderada, con escasa generación de flujos piroclásticos. Los lahares previsibles serían menores, no comparables en escala a los que han generado volcanes como el Nevado del Ruiz en Colombia. Pero el riesgo existe y tiene trayectorias definidas sobre el territorio.
El segundo tipo de riesgo documentado son los flujos de detritos en quebradas laterales, proceso activo en prácticamente todas las localidades de la comuna. Como se describe en el artículo sobre el flujo de detritos Las Amarillas, la alteración hidrotermal de las rocas genera materiales arcillosos inestables que ante saturación hídrica pueden movilizarse hacia los valles. Este mecanismo no requiere glaciares: es independiente del hielo y opera en cualquier estación.
Las similitudes con el evento de Nepal
Los procesos físicos que operaron en el Langtang Lirung son los mismos que operan en los Andes Centrales: inestabilidad de laderas con hielo, pérdida de permafrost como cemento natural de las fracturas, retroceso glaciar que expone y desestabiliza paredes de roca. En el Cajón del Maipo, la cobertura glaciar del volcán San José se redujo un 30% entre 1986 y 2010. El glaciar Juncal Sur retrocede a 79 metros por año. Esa pérdida de hielo no genera por sí sola un colapso, pero modifica las condiciones de estabilidad de las laderas que el hielo sostenía.
El calentamiento de la cordillera es otro factor común. Las temperaturas en los Andes Centrales han aumentado entre 0,2 y 0,3°C por década desde 1976. Ese calentamiento afecta el permafrost, la capa de suelo permanentemente congelado que actúa como mortero entre fragmentos de roca en las laderas de alta montaña. Cuando el permafrost se descongela, los fragmentos pierden cohesión y la ladera se vuelve más susceptible al colapso. Es exactamente el mecanismo que los especialistas señalan como factor de fondo en el evento de Nepal, y es un proceso en curso en todas las cordilleras del mundo, incluidos los Andes. A esa fragilidad se suma una regulación incompleta: como documenta el análisis sobre el heliski y la nula evaluación ambiental en territorio glaciar del Cajón del Maipo, hay actividades que operan sobre estos cuerpos de hielo sin obligación de caracterizarlos ni de evaluar su impacto.
Las diferencias que cambian la escala del riesgo
El Himalaya concentra glaciares que descienden desde cumbres de más de 8.000 metros. Los del Cajón del Maipo están entre los 2.700 y los 5.800 metros. Esa diferencia de altitud implica diferencias en el volumen de hielo disponible, en la pendiente de los valles y en la energía potencial de cualquier masa que se desprenda. Un colapso en el Langtang Lirung cae 1.200 metros antes de llegar al fondo del valle. En el Cajón del Maipo, las geometrías son distintas.
La densidad de población es otro factor diferenciador. Los valles del Himalaya tienen comunidades permanentes a altitudes donde en el Cajón del Maipo solo hay rutas de alta montaña. Las localidades habitadas del Cajón están en el tramo bajo del valle, en el río Maipo entre La Obra y San Gabriel, a distancias que dan tiempo de respuesta ante cualquier evento en la alta cordillera. Eso no elimina el riesgo, pero cambia fundamentalmente la exposición de la población.
El riesgo glaciar en el Cajón del Maipo es real y está documentado, pero sus mecanismos y escalas son distintos a los del Himalaya: entender esa diferencia es la base para gestionarlo con precisión.
Lo que el evento de Nepal cambia en la evaluación del riesgo andino
Lo que eventos como el del Langtang Lirung demuestran es que los umbrales de estabilidad de las laderas glaciares pueden superarse sin previo aviso sísmico y con mecanismos que los instrumentos convencionales no anticipan. Eso tiene implicancias para el monitoreo de las zonas de alta montaña en los Andes Centrales: el registro sísmico no es suficiente para detectar inestabilidad en laderas con permafrost degradado. Las imágenes satelitales de alta frecuencia, que permiten detectar cambios en la geometría de los glaciares antes de un colapso, son la herramienta que los investigadores están usando en el Himalaya y que debería aplicarse sistemáticamente en las cuencas andinas de mayor exposición.