La cuenca del Maipo Alto, definida por la estación fluviométrica Maipo en El Manzano, es el caso que el informe Seguridad Hídrica en Chile (CR2, 2023) usa para ilustrar un posible cambio de régimen hidrológico. Con temperaturas más altas, una cuenca que hoy depende de la nieve podría pasar a depender de la lluvia, con efectos sobre la época del año en que el río lleva más agua.
Qué distingue a la cuenca del Maipo Alto
La cuenca del Maipo Alto tiene un régimen nival. La nieve se acumula en invierno y se derrite en primavera y verano, de modo que el río recibe buena parte de su agua meses después de las precipitaciones. El comportamiento de este régimen durante el año se describe en el artículo de Cajón Outdoor sobre el caudal del río Maipo.
El informe explica que el aumento de las temperaturas hace que las cuencas nivales transiten hacia regímenes más pluviales. En un régimen pluvial, una proporción mayor de la precipitación cae como lluvia y llega al río sin quedar almacenada en forma de nieve. La nieve cumple así una función de almacenamiento natural, y su pérdida reduce la disponibilidad de agua en primavera y verano, que son las estaciones de mayor demanda según el capítulo sobre usos de agua.
El informe agrega que la nieve, los glaciares y los acuíferos, junto con los embalses, complementan la disponibilidad hídrica mediante una regulación temporal, es decir, permiten guardar agua de una época para usarla en otra. Esa capacidad está limitada por las tasas de recarga desde la superficie, de modo que un consumo cercano o superior a la disponibilidad superficial no es sostenible en el tiempo, sea cual sea la fuente de acceso.
Cuánta precipitación podría perderse
En el caso pesimista, la zona central tendría un déficit de precipitación superior a 30 %, similar al de la megasequía, pero con carácter permanente.
Para la zona central de Chile, el documento describe dos extremos hacia fines del siglo XXI. En un caso optimista, con una alta mitigación de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (escenario SSP1-RCP2.6) y con modelos de baja sensibilidad climática regional, es decir, que simulan una respuesta más débil de la región, la disminución de precipitación sería menor a 10 %. En un caso pesimista, con emisiones medias a altas (escenario SSP3-RCP7.0) y modelos de alta sensibilidad, el déficit puede superar 30 %.
El informe precisa que esa condición representa un promedio y que, por la variabilidad natural del clima, se anticipa la ocurrencia de años aún más secos.
La proyección para un período futuro específico es muy variable y depende de tres fuentes de incertidumbre: La primera es la superposición del cambio climático con fases de variabilidad natural que pueden durar décadas. La segunda es la intensidad de la señal regional, que difiere entre modelos climáticos. La tercera es el escenario socioeconómico global que se considere.
El caso extremo simulado para el Maipo Alto
El documento incluye una simulación para la cuenca definida en El Manzano. Se basa en el modelo climático CanESM5, en el escenario SSP3-RCP7.0 y en el modelo hidrológico mHM. El resultado es una caída cercana a 40 % de la precipitación y cercana a 55 % del caudal hacia final de siglo, además de un desplazamiento de la temporada de máximo caudal hacia primavera e invierno. La simulación combina, por lo tanto, menos agua y un cambio en su calendario.
El resultado corresponde a una sola combinación de modelo climático y escenario de emisiones, por lo que no representa la gama completa de proyecciones que maneja el informe.
El informe rotula este resultado como un caso extremo de cambios hidrológicos proyectados para la cuenca.