En las rocas de la Formación Río Colina, expuestas en el extremo sureste de la comuna de San José de Maipo, están los registros geológicos más antiguos del Cajón del Maipo: calizas, niveles de yeso y fósiles marinos depositados hace 166 millones de años, cuando el territorio era el fondo de un mar interior. Esa fecha marca el inicio de un registro que se extiende hasta el presente, cubriendo cinco períodos geológicos y una geodiversidad que pocos territorios de superficie comparable pueden mostrar.
La geodiversidad, entendida como la variedad de elementos geológicos resultantes de los procesos ocurridos a lo largo de la historia del planeta, no se distribuye de forma homogénea en el territorio. Hay lugares con gran variedad de rocas y formas pero sin mayor relevancia científica; hay otros elementos con valor excepcional. El Cajón del Maipo combina ambas condiciones: diversidad alta y valor científico reconocido, lo que sustenta su candidatura como Geoparque Mundial de la UNESCO y la declaración de San José de Maipo como Capital Geológica de Chile en julio de 2018.
El “Inventario de Geositios” elaborado por el Proyecto Geoparque Cajón del Maipo identificó 40 sitios de interés geológico distribuidos en cinco cuencas hidrográficas: el río Maipo bajo, el río Colorado, el río Yeso, el río Volcán y el río Maipo alto. La cuenca del río Volcán concentra el 42,5% de los geositios del inventario, pese a tener la menor superficie de las cinco. La razón tiene que ver con la geometría del valle: el río Volcán atraviesa las formaciones geológicas de manera casi perpendicular, lo que permite recorrer en pocos kilómetros una secuencia de unidades que en otras zonas requeriría expediciones de días.
Historia geológica y formaciones principales
Los primeros 66 millones de años del registro corresponden al Mesozoico, cuando el territorio que hoy es cordillera fue primero un margen extensional y luego una cuenca marina interior. La Formación Río Colina (166 Ma, Jurásico Medio-Superior) preserva esa condición marina con calizas y fósiles de organismos de fondo somero. La Formación Río Damas (155 Ma, Jurásico Superior) señala el retroceso del mar: sus sedimentos son de origen continental, coloreados en rojizo y verdoso, y contienen huellas de dinosaurios, grietas de desecación y estructuras de paleocanales. La Formación Lo Valdés (145 Ma, límite Jurásico-Cretácico) registra un ciclo de avance y retroceso marino con depósitos de ammonites en sus niveles calcáreos, y constituye el geositio paleontológico de mayor accesibilidad y densidad fosilífera del Cajón. La Formación Colimapu cierra el ciclo marino hace 100 millones de años con ambientes deltaicos y episodios volcánicos intercalados.
El mar interior que existió donde hoy está la cordillera dejó un registro fosilífero continuo desde los 166 hasta los 100 millones de años, conservado en cuatro formaciones que se pueden leer de oeste a este a medida que se avanza por el valle.
El Cenozoico trajo una reorganización completa de la geografía. La compresión tectónica que comenzó a mediados del Cretácico elevó el relieve y trasladó el volcanismo hacia el este. La Formación Abanico (40 Ma, Eoceno Superior) registra ese período de cuencas volcánicas continentales; la Formación Farellones (16 Ma, Mioceno) lo continúa con sucesiones de lavas y depósitos piroclásticos. Esa actividad no terminó. Tres volcanes dentro del territorio son considerados activos hoy: el Tupungatito, el San José y el centro eruptivo Maipo, asociado a la Caldera Diamante, cuya erupción hace 450.000 años expulsó aproximadamente 450 km³ de material pumíceo en uno de los eventos volcánicos más grandes del planeta en ese lapso.
Glaciares, agua y procesos activos
El Cuaternario, que abarca los últimos 2,6 millones de años, dejó una marca distinta: glaciares y valles en forma de U que documentan las últimas grandes glaciaciones. En la cuenca del río Maipo existen 718 glaciares que ocupan una superficie de 387,52 km². De ellos, 538 son glaciares rocosos, masas de fragmentos y bloques de roca con hielo intersticial o macizo en su interior. Estos glaciares conforman la principal reserva de agua de la Región Metropolitana, la que abastece a cerca de 7 millones de personas.
Los procesos que modelaron el paisaje en el pasado siguen activos. Las remociones en masa, que incluyen flujos de detritos, deslizamientos y caídas de roca, son frecuentes en un territorio con pendientes elevadas, tectónica activa y ciclos de congelamiento y deshielo. Las terrazas fluviales que bordean el río Maipo a la altura de Las Vertientes, que Charles Darwin describió durante su paso por el Cajón en 1835, son también producto de esa dinámica sostenida: ciclos de sedimentación y erosión que el río repite en escalas de tiempo geológicas.
Diez áreas temáticas, un territorio
El inventario organiza la geodiversidad del Cajón del Maipo en diez áreas temáticas: glaciares y morfología asociada, volcanismo, morfologías fluviales, remociones en masa, rocas intrusivas, deformación tectónica, fuentes termales y aguas minerales, registro paleontológico, rocas sedimentarias, y minas y yacimientos. Esa distribución no es solo taxonómica. Refleja la coexistencia de procesos que en otros lugares se dan por separado: en el Cajón del Maipo se puede observar en el mismo día una caldera volcánica de 450.000 años, morrenas de glaciaciones pleistocenas, estratos marinos con ammonites del Jurásico y flujos de detritos activos alimentados por aguas de deshielo.
Esa simultaneidad de procesos y escalas es lo que convierte al territorio en un laboratorio geológico natural. Las investigaciones realizadas en la comuna abarcan volcanología, petrología, geotermia, sismología, geología estructural, tectónica, hidrogeología, paleontología, sedimentología, geomorfología, glaciología y geología económica. El registro de 160 millones de años no está enterrado ni requiere equipos especializados para observarse: está expuesto en los cortes que hacen los ríos, en las laderas que tallaron los glaciares y en los afloramientos que la erosión deja al descubierto cada temporada.