Glaciares

Paisaje glaciar del Olivares: cómo el hielo modeló el valle

3 min ·
Agosto 2026

 · Tomás Vergara

Paisaje glaciar del Olivares
Imagen: Laboratorio de Glaciología, glaciologia.cl

El paisaje glaciar del Olivares conserva las señales de enormes masas de hielo que avanzaron por la cordillera durante el Cuaternario. El ancho fondo del valle, sus laderas empinadas y los depósitos de fragmentos rocosos permiten reconstruir una transformación ocurrida a lo largo de miles de años. Aunque actualmente el hielo se concentra en las cabeceras, su antigua extensión quedó registrada en el relieve.

Paisaje glaciar del Olivares: un valle construido por el hielo

El valle del río Olivares se encuentra al norte del río Colorado, en la zona cordillerana del Cajón del Maipo. Su forma actual responde a distintos procesos geológicos, pero la acción de los glaciares fue especialmente importante. Durante los periodos fríos, las bajas temperaturas permitieron que la nieve se acumulara, se compactara y terminara convirtiéndose en hielo.

Cuando esa acumulación alcanzaba suficiente espesor, la gravedad impulsaba su desplazamiento hacia sectores más bajos. El glaciar no permanecía inmóvil: fluía lentamente por el valle, incorporando fragmentos desprendidos de las laderas y modificando las rocas que encontraba a su paso.

La forma amplia del valle del Olivares revela que el hielo ocupó espacios mucho mayores que los cubiertos por sus glaciares actuales.

Cómo un glaciar erosiona la cordillera

El hielo transforma el relieve mediante diferentes mecanismos. Uno es la abrasión, producida cuando los fragmentos de roca transportados en la base del glaciar raspan y desgastan el fondo. El movimiento funciona como una lija de enorme tamaño, capaz de pulir superficies y profundizar depresiones durante largos periodos.

Otro mecanismo es el arranque glaciar. El agua ingresa en fracturas de la roca, se congela y contribuye a desprender bloques que después son incorporados al hielo. De esta manera, el glaciar erosiona, transporta y redistribuye materiales simultáneamente. La intensidad depende de su espesor, velocidad, temperatura y de la resistencia de las rocas.

La formación de un valle con perfil en U

Los ríos suelen excavar cauces relativamente estrechos y valles con perfil en V, porque concentran la erosión cerca de su lecho. Un glaciar ocupa una superficie mucho mayor y desgasta tanto el fondo como los costados. El resultado es un valle ancho, profundo y de paredes pronunciadas, cuyo corte transversal se aproxima a una U.

Esta geometría se reconoce en distintos tramos del valle del Olivares. Su amplitud no corresponde únicamente al trabajo del río que circula actualmente, sino a la acción de antiguos glaciares de mayor extensión. Las laderas truncadas y algunos valles laterales elevados también ayudan a interpretar la magnitud alcanzada por el hielo.

Transporte y acumulación de fragmentos rocosos

Los glaciares transportan materiales de tamaños muy diversos, desde partículas finas hasta grandes bloques. Algunos caen sobre su superficie desde las paredes del valle; otros son incorporados en sus costados o arrancados desde el fondo. Cuando el hielo pierde capacidad de desplazamiento o comienza a derretirse, estos materiales quedan depositados.

A diferencia de los sedimentos fluviales, que normalmente son seleccionados y redondeados por el agua, los depósitos glaciares pueden mezclar fragmentos angulosos de diferentes tamaños. Estas acumulaciones forman morrenas y otros rasgos que permiten estimar antiguas posiciones, avances y retrocesos.

El río Olivares después del retroceso glaciar

Cuando las condiciones climáticas se hicieron más cálidas, los glaciares retrocedieron hacia las zonas altas. El espacio liberado fue ocupado por cursos de agua alimentados por precipitaciones, deshielos estacionales y fusión glaciar. El río Olivares comenzó a reorganizar los sedimentos depositados y a excavar canales sobre el fondo previamente modelado por el hielo.

Por eso, el paisaje actual combina la acción glaciar y fluvial. El glaciar ensanchó y profundizó el valle, mientras el río continuó erosionando, transportando y acumulando materiales. Las quebradas, abanicos aluviales y terrazas más recientes se superponen a formas heredadas de las glaciaciones. Complementa aquí con el artículo Morrenas y bloques erráticos: huellas glaciares del Olivares.

Una memoria visible de los cambios climáticos

El valle del Olivares demuestra que los paisajes cordilleranos no son estáticos. Sus formas reflejan variaciones climáticas capaces de modificar la extensión del hielo y la disponibilidad de agua. Interpretar el perfil del valle, sus depósitos y sus laderas permite reconocer condiciones ambientales distintas de las actuales.

Comprender este origen también ayuda a distinguir entre el modelado dejado por antiguos glaciares y los cuerpos de hielo que todavía permanecen en las cabeceras de la cuenca. El valle funciona así como un archivo natural de erosión, transporte y cambio climático. Aprende más en La geología del Cajón del Maipo.


Fuentes: Topoguía Andes de Santiago: Circuito Mirador de Cóndores y Valle del Olivares; Geodiversidad, patrimonio geológico y geositios del Cajón del Maipo.

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